26 de septiembre de 2011

- Machu Picchu 7 de septiembre 2011

                        
Es 7 de septiembre, estamos en el Cusco y es nuestro día 11 en viaje. Son las 5 de la mañana y ya estoy en pie y casi listo para salir a desayunar. A las 5,30 viene a recogernos el taxi para llevarnos a la estación de Perú Rail en Poroy a unos 20 minutos del Cusco. No salen los trenes del Cusco. Hoy es el día tan esperado para conocer las ruinas de la Ciudad Sagrada de Machu Picchu.
Pase por la habitación de Elito y bajamos juntos al comedor. A las 5,30 tal como estaba previsto llego el taxi, le pedimos que nos espere unos minutos para terminar de tomar el desayuno con calma. Salimos a las 5,40 del hotel y el taxista comenzo a tomar una cantidad de atajos que por lo general solo los taxistas conocen, pero lo cierto es que en menos de 5 minutos estábamos fuera de la ciudad y en vía a Poroy. Llegamos a la estación del tren a tiempo y antes de dejar el taxi acordamos con el señor para que nos venga a ver a nuestro regreso a las 8,30 de la noche.

Compramos pasajes en el Vistadome, son vagones con ventanales en el techo de manera que los pasajeros puedan ver las montañas cuando el tren atraviesa el valle. Fue llegando la gente y a las 6,15 de la mañana comenzo el embarque, a las 6,30 en punto el tren partió. El arranque es suave sin mucho  ruido, comienza el característico golpeteo de las ruedas en los rieles y a mecerse de un lado para el otro con ese vai y ven característico. Son de esas sensaciones que se viven muy poco en estos días. A los años que me subo en un tren.

                                    En la estación de Poroy tomándonos un té

                                          Ya en el anden, listos para embarcar

                                                       Disfrutando de la comodidad del tren

La ruta del tren es hacia el nor occidente del país y al principio vamos atravesando una infinidad de pequeños pueblos. Cada vez que el tren atravesaba uno dejaba sonar su silbato una y otra vez, el maquinista la hacia sonar constantemente, no valla a ser que a alguien se le olvide que por allí pasa el tren, como le paso a Perico, pero ese era sordo. La velocidad no supera los 30 km por hora lo que facilita el disfrutar del viaje y del paisaje, así como poder observar en detalle las casas y pueblos a los lados de la vía. Los trenes llevan el desarrollo a lo largo de sus vías, permiten llevar maquinaria, insumos y equipos, de regreso traen los productos que se producen a lo largo de su camino. Vimos muchas tierras cultivadas a los lados de la vía.

                                   Pasando por alguno de los pueblos en la vía

                            Kilómetros de tierras cultivadas a los lados de la vía del tren

El tren va avanzando y poco a poco desciende, Cusco esta a 3.400 msnm y vamos a descender hasta los 2.400 msnm de manera suave y gradual con la excepción de un tramo llamado zig zag, en el se desciende casi 400 metros en un corto tramo en el que el tren avanza hacia atrás y hacia adelante, como bajando por escalones. Así se inicia el descenso hacia el Valle Sagrado de los Incas. Al igual que el fuerte viento del desierto nos fue acompañando en nuestro viaje por la costa Peruana, aquí es el rió Urubamba el que nos acompaña, a veces por la derecha y en ocasiones por la izquierda, siempre va junto al tren en su recorrido de la vía.

                                    Vista del río Urubamba mientras el tren cruzaba un puente

A lo largo del camino y en varias localidades se observan terrazas hechas en piedra, estas son parte de las construcciones que realizaron los Incas en este valle. Muchas de esas terrazas siguen usándose hoy día para cultivar por los campesinos.

                                              Terrazas en piedra hechas por los Incas

Seguimos nuestro viaje hacia Machu Picchu pasando por la estación de Ollantaytambo, lugar en donde existen una ruinas Incas importantes que son muy visitadas. El pueblo cuenta con todos los servicios para recibir, y recibe, a muchos turistas en su paso a Machu Picchu que deciden pernoctar aquí.


                                    Pasajeros esperando para abordar en Ollantaytambo

                                             Anden de embarque en la estación de Ollantaytambo


                                              Cafetería en la estación de Ollantaytambo

Dejamos atrás la estación de Ollantaytambo y comenzamos a ingresar en un gran cañon que se adentra hacia la zona selvática. En la medida que avanzavamos comenzamos a ver los grandes nevados que bordean esta espectacular vía férrea. En Momentos parecía que las montañas se nos venían encima, fue impresionante y atemorizante estar entre esas colosales montañas.

                                           Espectaculares nevados vistos desde el tren

                                                            Otra vista de los nevados

Entre la estación de Ollantaytambo y la de Machu Picchu hay 40 kilómetros, algo mas de una hora de recorrido, pero el tiempo paso sin darnos cuenta debido a todo lo que hay que ver en el camino. Al  llegar a la estación de Machu Picchu  nos vamos a comprar el pasaje en bus para subir al complejo de las ruinas de Machu Picchu. Es increíble ver toda la organización que hay alrededor de  este emblemático lugar, no existen carreteras para llegar a Machu Picchu, sin embargo cuentan con una flota de autobuses de lujo para subir a los turistas que fueron traídos en el mismo tren.


                                              En el anden de la estación de Machu Picchu

                                    Como en todos los lugares, hay espacio para los mercados

                                               Pasando el puente para tomar el bus

Toma 20 minutos llegar en bus desde la estación hasta el complejo arqueológico. Ahora el tiempo parece no avanzar, es la desesperación por llegar y ver con mis ojos esto que para mi es la mayor expresión de la cultura Inca. Tuve la suerte de ir en el primer asiento detrás del chófer y podía ver como curva tras curva comenzaba a asomarse parte de la gran estructura de Machu Picchu. Un guía le pidió al chófer detenerse cuando aparezcan las estructuras para poder tomar unas fotografías.

                Esta es la primera impresión que tuve de las ruinas. Foto tomada desde el bus

                                                      La misma foto con algo de zoom

Quisiera poder escribir y expresar lo que sentí al ver por primera vez  directamente las ruinas, no tengo las palabras ni el estilo para hacerlo, pero hasta hoy, cada vez que se me viene a la mente ese momento aun me impresiono. Lo primero que se me vino a la mente en ese momento es, como lo hicieron?. Una cultura que no conoció el hierro y que no tenia la tecnología para cargar y transportar bloques de piedra con pesos descomunales, cortaron, tallaron y ensamblaron estructuras en piedra como en ningún sitio del mundo se ha visto. Me llamo la atención que las construcciones no están hechas con piedras rectangulares o cuadradas a manera de bloques, como hicieron luego los españoles sus contrucciones usando y adaptando las piedras de los monumentos Incas. Las estructuras fueron armadas usando las piedras como piezas de un gran rompe cabeza, encajándolas unas entre otras, adaptando tamaños y formas. Solo en los  bordes de las estructuras las piedras se alineaban y nivelaban formando lineas rectas.


                              Machu Picchu en todo su esplendor y majestuosidad
                                                Para que nos crean que estuvimos allí


                                       Sueño realizado. Una foto con Machu Picchu de fondo

                                   Imposible tomar una mala foto con tanta belleza

                                      Machu Picchu y el Huayna Picchu en total esplendor

 La piedra de la inspiración. Fijense en el patrón de rotura natural,  pienso que lo usaron como modelo

       Observen el muro del fondo y comparen el patrón con la que llamo la piedra de la inspiración


                                                  Muy satisfecho de haber estado allí

                                             Calle limitada por dos muros de piedra


                 Se repite el patrón de encajar las piedras como que fueran piezas de un rompecabeza

Como dice la canción, todo tiene su final, y a nuestra visita le llego el suyo. Con mucha lastima y contra los deseos debimos regresar. Me voy llevándome la energía del lugar, no es posible estar allí y no sentir la magia del lugar, que irradia una energía y belleza difícil de entender y de explicar. Me voy con la duda de muchos, como hicieron esta monumental obra?

Tomamos el bus para bajar hasta el pueblo de Machu Picchu y comer algo antes de abordar nuestro tren de regreso. Como teníamos un poco de tiempo, nos fuimos a las piscinas de aguas calientes para relajarnos después de caminar todo el complejo. El regreso en tren estuvo tranquilo, el tramo desde Ollantaytambo hasta Poroy estuvimos solos en el primer vagón con vista a los rieles, por su puesto que de noche no hay mucho que ver. Llegamos a Poroy a las 8,30 de la noche y el taxista nos esperaba como acordamos. Ahora a descansar que mañana se acaban las vacaciones y retomamos el viaje a Puno para conocer el lago Titikaka.

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