12 de enero de 2017

Quito-Popayán, 11 de enero 2017


Supuestamente iba a salir el día de ayer, pero problemas de ultima hora no me lo permitieron. Cuando pasan estas cosas se me viene a la mente el dicho popular que reza: una cosa piensa el burro y otra el que lo arrea. No estoy diciendo que Uds. o yo seamos burros, pero tampoco se somos los arrieros de nuestra vida. jajajajajajaja.

Ayer comencé a trabajar en la distribución de la carga en la moto y en colocar el parapente de manera segura, estando en eso me doy cuenta que las luces principales no encienden. Esta es una falla por un falso contacto que me ha estado dando líos desde el viaje a Alaska. Supuestamente esto quedo resuelto con el mantenimiento que le hicieron a la moto en la Yamaha de Quito al regresar del viaje, ahora veo que no es así. Plan B, usar los alógenos auxiliares. Quito las tapas protectoras y las enciendo, sorpresa, solo prende una. Cuento corto una esta quemada y a la carrera me toco cambiarla para poder viajar ya que hoy salgo muy temprano. Menos mal que tenia una de repuesto.

Salí de la casa a las 5:00 am, buena hora para llegar a la frontera a primera hora. No se si a otros les pasa, pero para mi siempre el primer día es tenso y mas aun cuando te toca salir a oscuras y lo peor con lluvia. Bueno, no se le puede llamar lluvia a unas gotitas mínimas que caen, pero había llovido mucho y las vías están muy mojadas y eso le tiempla los pelos a cualquiera que ande en moto. Cuando comencé a sentirme cómodo decide poner algo de música, y la primera canción es profética, Otro Día En El Paraíso de Phil Collins, así es,  voy entrando al paraíso. Se iban sucediendo las canciones, Elton John, U2, Sting, Bob Marley, Sade, Fleetwood Mac y de a poco la noche va dando paso al día. Se comienzan a ver las siluetas de las montañas con los primeros rayos de luz y el blanco y negro y todos los tonos de grises existentes en la noche empieza a tomar color. Se ven las montañas tapizadas de parcelas de diferentes verdes, como si fueran alfombras hechas de retazos de tela cocidas entre si. El paisaje en la primeras horas de la mañana es mágico. Estoy feliz de haber tomado la decisión de viajar a Roldanillo en la moto. Fácil hubiera sido ir en avión, un par de horas de vuelo un taxi y ya, pero esto no tiene precio. Para todo los demás existe Master Card, jajajajajaja.

Una parada en Cayambe para desayunar con bizcochos y queso de hoja, imperdible cuando paso por aquí y otra en San Gabriel para llenar el tanque con gasolina súper, por lo general después de aquí solo se consigue extra. El viaje transcurrió entre ligeras lloviznas, momentos de sol y nubes. La mañana estuvo muy fría desde la salida. Un poco de calor al bajar al Valle del Chota pero al subir Pacheco aparece de nuevo. Llegue a Tulcán a las 9:30 am y salí de allí a las 12:00. De aquí solo restan 300 km, buena parte de ellos por zonas de muchas curvas y de difícil rebase de vehículos, pero pensé que en unas cuatro horas podía llegar hasta Popayán, así que me dije te paras mas adelantes, comes algo rico y le das de nuevo. Otra vez lo del burro y el arriero. Apenas salgo de Ipiales hacia Pasto y comienza a llover, de ratos suave llovizna y en otros ratos parecía regadera abierta completamente. Con lluvia el ritmo baja mucho y la tensión sube en medida proporcional. Al final creo que tome la mejor decisión, parar solo a tomar algo rápido en una gasolinera mientras llenaba el tanque y seguir. Fue lo mejor, mas adelante parecía que la lluvia fue torrencial, por lo menos eso hacia ver las cantidad de piedras en la carretera y los derrumbes de tierra. No se si llamarlo suerte, pero tuve oportunidad de ver uno iniciándose justo cuando pasábamos un grupos de carros y yo en frente, les aseguro que no es una situación en la que se quiere estar. Lo malo de los días de lluvia es que no hay como tomar fotos.

Llegue a Popayán a las 5:30 de la tarde luego de hacer 611 km feliz de estar en la carretera de nuevo pero cansado, un primer día pesado. Fueron 12 horas y media en total de las cuales unas 9 y media lo fueron de manejo en unas tres etapas. Me quedo en Popayán y mañana salgo para Roldanillo. A comerrrrrrr.

De las vías solo puedo comentar que en Ecuador todas de maravilla, tenemos carreteras, tenemos patria, jajajajaja. En Colombia solo el pedazo después de Pasto entre Cumbitara y Mercaderes esta con la carpeta un poco dañada, así como pasando el bordo hay un poco de hueco. Hay que acordarse de comprar el Soat por si lo piden, me costo 56 mil pesos por 30 días.


Así quedo el parapente en la moto. es la primera vez que voy a viajar con respaldo


Desayudando en Cayambe con los imperdibles Bizcochos y queso de hoja

Nueva manera de tomar la impronta, sáquele una foto e imprímala.







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