10 de marzo de 2014

ARRACÓ EL 2014, PERÚ-CAÑON DEL PATO

Llego el 2014 y llego bien, apenas es 4 de enero y ya salimos en el primer viaje del año, si así llueve que no escampe. Además el año nuevo me trajo una idea que ya esta tomando fuerza, este año comienzo la planificación de un viaje para inicios del 2015 que me va a llevar hasta Anchorage en Alaska recorriendo Centro América, México, Estados Unidos y Canadá. Este viaje debería cambiarle el titulo al blog, así que dentro de poco tal vez sea solo VIAJES EN MOTO EN 15X30 o VIAJES EN MOTO POR AMERICA EN 15X30, ya habrá tiempo para decidir eso. El Objetivo de esta  nueva aventura además de unir los dos puntos de la carretera Panamericana que va desde Quellon en Chile, punto que ya hice con Elito en el viaje por Sur América, hasta Anchorage en Alaska, es llegar al Circulo Polar Ártico para observar la Aurora Boreal, un espectáculo que vale todos los kilómetros a recorrer para ver, este tramo, si es posible hacerlo, no será en moto ya que no existen carreteras hasta ese punto.
 
En este viaje al Perú voy a acompañar a Diego que piensa seguir hasta el Salar del Uyuni para ver parte del Dakar del 2014. El plan es hacer Quito-Mancora, Mancora-Trujillo, Trujillo-Cañón del Pato-Huaraz y de allí Diego continua solo hasta Bolivia y yo regreso a Quito.
 
El día sábado 4 de enero salimos a las 5,45 de la mañana en dirección a Riobamba. En Lasso nos paramos a solventar una falla eléctrica en la moto de Diego, un problema con la instalación de un tacómetro que le estaba robando electricidad a las bujías y generaba una falla. Llegamos a Mocha a las 8,15 y con 185 km recorridos. Este sitio ya es una fija, aquí pare con mi amigo Arcángelo Di Mella (Elito) en el viaje por Sur América, con Diego en un viaje que hicimos hasta la frontera con Perú y ahora en este nuevo viaje. Sitio bien recomendado, excelente caldo de gallina y unas papas con cuero de muerte lenta, jajajajajaja, me refiero al restaurante Mariadiocelina.
 

Primera parada, falla eléctrica. Resolvimos rápido


Lo de siempre, caldo de gallina y papas con cuero, muy bueno para el colesterol. jajajajaja


De Mocha salimos a las 9 de la mañana vía Riobamba, Pallatanga, El Triunfo, La Trocal, Machala y de allí a la frontera. Una parada en Cumandá para refrescarnos y de nuevo a manejar. Siempre que paso por estas carreteras me sorprendo de lo bonitos que son estos paisaje, no me canso de verlos y disfrutarlos por mas veces que los recorro. Los encañonados son espectaculares, hay momentos que vamos por encima de las nubes que vienen ascendiendo por los cañones y de repente unas curvas mas adelante se meten como neblina por la carretera. Lo maravilloso del Ecuador es precisamente esto, sales en la mañana a 2.800 msnm, subes a 4.000 msnm y en menos de 8 horas llegas al mar pasando por todo tipos de climas y vegetación, que más se puede pedir. Llegamos a la frontera a las 4 y media, hacer salida y entrada nos tomo mas de una hora y salimos de allí como a las 6 de la tarde vía Mancora, otro sitio habitual en los viajes por el Perú. Esta es la quinta vez que visito este pueblo costero. Cada vez esta más grande y poblado, mucho turismo nacional y extranjero, es especial del Ecuador. Llegamos a Mancora a las 7 y 50 de la noche con 730 km recorridos. Día pesado y largo.

Agua de la sierra que baja a la costa, fría y limpia. lo mejor para refrescarse



En Mancora,  el mismo hotel del viaje pasado. Ya de salida el domingo
El domingo 5 de enero salimos de Mancora a las 8 de la mañana vía Trujillo. Las carreteras peruanas son buenas, muchas rectas en la costa con desierto a los lados. Se puede andar rápido, pero hay que andar con cuidado, el viento y la arena pueden jugarte una mala pasada. El dios Eolo fue benevolente con nosotros en esta ocasión, los vientos no estuvieron tan fuertes como en el viaje por Sur América. Después de pasar el desierto de Sechura paramos en Marcavelica para comer algo, adivinen donde, en la Perla del Chirá, el mismo restaurante en que paramos en el viaje anterior, allí conocimos a Eduardo Alfaro quien nos convenció de entrar a Lambayeque a visitar el Museo del Señor de Sipan. Para eso nos paramos aquí, para agradecerle por su consejo pero Eduardo no estaba, lastima, le dejamos saludos. Llegamos a Trujillo a las 6 de la tarde después de recorrer 623 km, nada mal si tomamos en cuenta las paradas. Les cuento algo más, ya lo comente en mi anterior viaje, sorprende como han domado el desierto en Perú, son kilómetros y mas kilómetros que deben sumar cientos de miles de hectáreas sembradas en un terreno que hace algunos años solo era arena, las fotografías hablan por si solas.
 


Al fondo generadores eólicos, una manera de aprovechar el fuerte y constante viento


En el mismo restaurante del viaje pasado, mas vale viejo conocido que nuevo por conocer. Funciona
 

Mucho trabajo de mantenimiento en las vías. Quita tiempo

Plaza de Armas de Trujillo

Los balcones coloniales que tanto me gustan, donde los veo los fotografio





Difícil de creer, pero el desierto produce y bastante
 
El lunes 6 salimos de Trujillo a las 8 y 20 del hotel pero debido a que nos perdimos salimos de la ciudad a las 9 y 10, casi una hora perdida. El plan de hoy era subir por el Cañón del Pato y de allí seguir hasta Huaraz. No fue fácil conseguir la ruta al Cañón del Pato, según el mapa la entrada era por Chimbote a donde llegamos y después de averiguar bien resulto que la mejor entrada es  por Santa vía a Huallanca, eso implicaba regresar para tomar la vía correcta, otra hora perdida, el día se complica. La información sobre la vía hacia Huallanca era imprecisa, algunos decían que todo el camino esta asfaltado, otros decía que solo la mitad, al final eso era lo correcto, teníamos por delante unos 70 km de camino lastrado. Para hacer este tramo tuvimos que parar  para bajar la presión de las llantas y así  andar mejor sobre este tipo de terreno. Soplaba mucho viento por el cañon en donde paramos, espero que no me crean loco, pero estoy seguro que escuchaba música que venia de los riscos, era como sonidos de quena o flauta que sonaba a los lejos. De seguro son los Dioses que le hablaban a los antiguos habitantes de estás zonas y hoy nos hablan a nosotros para guiarnos por estos impresionantes cañones. Los problemas no terminaron con bajar la presión, la moto de Diego comenzó a dar problemas con la torre de instrumentos y el carenado que le había instalado, se le aflojaron algunos tornillos, los ajustábamos y un poco más adelante se aflojaban otros, así, que nos toco parar continuamente, tragar polvo de los carros que nos pasaban y perder tiempo. El camino es complicado, muchos puentes de madera, piedra suelta y túneles oscuros que dan cabida a un solo carro a la vez, complicado encontrarse con un vehículo o un camión de frente dentro de ellos. Como a las 4 de la tarde llegamos a Huallanca, un pequeño pueblo en medio de los cañones de las montañas que alberga una hidroeléctrica. Paramos para refrescarnos y salimos con algo de lluvia por el Cañón del Pato vía Huaraz, faltaban unos 100 km aun por recorrer. Unos 20 km después de Huallanca la carretera vuelve a ser asfaltada lo que nos facilito el tramo final. Llegamos a Huaraz a las 6 de la tarde, subimos desde el nivel del mar hasta 3.000 msnm. Hoy me toco andar en lastrado con piedras sueltas en la Súper Tenere, la verdad es que trato de evitar este tipo de caminos pero hay veces que no queda otra. No fue como andar en un 250 pero  no estuvo mal. Al final del día fueron 430 km complicados y con mucho tiempo perdido.

Parte de la flota pesquera peruana en el Puerto de Chimbote, una industria con viento en popa

ahora se ve mejor



En el Malecón de Chimbote que sirve como paso lateral por la ciudad

Bajándole presión a las llantas

Tragando algo de polvo, jajajajajajaja

Cañones áridos y desiertos, cuando sopla el viento parece que hablan


Una procesión en un pueblo antes de Huallanca

Por fin Huallanca, parecía que no llegaríamos

El campamento de la hidroeléctrica, al fondo Huallanca, el cañón y el rio


Uno de los muchos túneles tallados en la piedra de la montaña

Martes 7 de enero, hoy se suponía que era el día en que Diego seguía ruta para Uyuni y yo para Quito, nuestra ruta nos llevaría por Casma y de allí uno se iria para el sur y el otro para el norte, pero Diego arrugo. Ya no se va solo, las dudas y creo que pensar en la soledad, no lo dejaron decidirse por el Dakar o será que estaba pensando convencerme de acompañarlo?. Hoy como nunca salimos temprano de Huaraz, a las 7 ya estábamos en ruta, pero en la ruta equivocada. En este viaje Diego se trajo un GPS con unos mapas chimbines o chimbotes, después de una hora de viaje nos dimos cuenta que nos estaba enviando por una ruta que nos llevaba primero al sur y de allí nuevamente al norte, en total hubiéramos hecho una 6 horas para llegar a Casma cuando por una vía que no esta en los mapas del GPS el tiempo es de máximo 3 horas, resignación y para atrás. Nuevamente perdimos tiempo importante ya que el plan era llegar a Mancora y mañana a Quito, con esto necesitaremos un día mas. Comentario aparte, creo que la tecnología nos aísla cada vez mas de la gente, con el GPS ya no es necesario preguntar a nadie sobre las rutas y con la Go Pro ya no es necesario detenerse para tomar fotos, si a eso le sumamos que se puede comer barras o geles  energéticos, bingo, todo el día manejando sin parar y cero contacto con la gente. Solo si hubiéramos preguntado a la salida del hotel por la vía a Casma, nos hubiéramos ahorrado 3 horas, pero nos confiamos del GPS. La vía correcta a Casma asciende a mas de 4.000 msnm y luego baja poco a poco hasta el nivel del mar con unos paisaje y vistas muy bonitas, carretera intrincada con muchas curvas al principio y luego con rectas y planos que permiten andar mas rápido. De Casma vía a Chiclayo que ahora es nuestro objetivo. Nuevamente vemos grandes extensiones de desierto sembrado, contraste total del pálido color arena del desierto y el verde que lo cubre por doquier. Llegamos a  Chiclayo a las 7 de la noche ubicamos un buen hotel y a darnos un baño antes de salir a comer algo. Hoy fueron 670 km de recorrido. Muchos kilómetros pocas paradas y nada de comida buena, solo comiendo galleticas, esta formula no funciona conmigo.



Unas fotos de Huaraz, sitio de partida para las expediciones de ascenso a las montañas de la zona

Ayer bajamos la presión, hoy la subimos pero sin tragar polvo


Algunas vistas del día

Desayunando antes de darnos cuenta de que íbamos en dirección contraria

Lo ultimo en tecnología de secado

A las 8 de la mañana del miércoles 8 de enero salimos de Chiclayo con intención de entrar al Ecuador, pero lo haríamos por el paso de Macará, algo nuevo por conocer en este viaje, casi todo el resto ya lo conocía con excepción del Cañón de Pato y Huaraz. Ayer le preguntamos a un motorizado en Chiclayo sobre la vía de Sullana a Macará y nos dijo que no era recomendable, que era inseguro y que la carretera estaba en mal estado. Por lo general nunca escucho una sola opinión, así que hoy me dedique a preguntarle a unos choferes sobre el tema, adivinen que, la carretera esta de primera, tampoco hay necesidad de llegar a Sullana para  tomar la vía a Macará,  hay un desvío por Piura que nos lleva a Tambo Grande y de allí a Macará. Así que sin pensarlo dos veces, a Macará. Es curioso, pero por lo general somos nosotros mismos los que le damos mala fama a nuestros países y lugares, pasaba en Colombia, es mas lo que decía la gente sobre la inseguridad que la realidad misma, eso mismo pasó en este caso de Perú. Bueno, sigamos en nuestra ruta para Macara, ojala que lleguemos a tiempo para comer chivo al hueco, un plato típico de la zona de Zapotillo que es un verdadero manjar, solo imaginen un chivo cocinado al carbón dentro de una olla metida en un hueco en la tierra por 11 horas, se puede comer hasta los huesos. Los regresos son siempre rápidos, con pocas paradas y este no sería la excepción. En 2 horas y algo estuvimos en Piura y al detenernos en una gasolinera nos encontramos con un motorizado viajando solo desde Cuenca a Iquique para ver el Dakar allí. Miguel Dutan es un motorizado que al igual que yo vuela parapente, viene de Cuenca y apenas esta comenzando el viaje. Nueva oportunidad para Diego de retomar el viaje al Dakar, pero de nuevo arrugo. Tal como nos dijo el chofer la carretera de primera, llena de pueblos dedicados a la siembra de limones y mangos y mucha gente trabajando por todos lados. Del plano del territorio peruano de a poco íbamos ascendiendo de nuevo por las montañas y al fondo se comenzaba a ver las montañas que separan el Perú del Ecuador, estábamos cerca, ya casi llegamos al Ecuador. A las 3 de la tarde estábamos haciendo los tramites de salida, tuve que resolver un problema con mi moto, habían registrado mal la placa en Huaquillas y no aparecía en el sistema para darla de baja. Menos mal que el agente de aduana no tenia mucho que hacer y se dedico a hacer la búsqueda por otra vía hasta que logro ubicarla para darla de baja. Ingresamos a Ecuador y otro problema, no hay energía eléctrica y no pueden registrar el ingreso, a esperar, pero eso ya no importaba, ya estamos en casa. Resuelto el problema del ingreso nos fuimos al mercado de Macara para tratar de comer algo. Nada, mercado cerrado, todo se confabula para hacer del regreso un viaje sin el ingrediente culinario. De Macará decidimos ir hasta Catamayo con parada en Paltas para tomar algo y comernos unos sándwiches que trajimos del hotel en Chiclayo y que se nos habían olvidado. Que bueno recorrer estos parajes de nuevo, que caprichosa la naturaleza, en pocos kilómetros tanta diferencia en la geografía, de desiertos y zonas áridas a exuberantes montañas y paisajes sin igual, me encantan estas vistas. Llegamos a Catamayo a las 6 y media de la tarde después de recorrer 550 kilómetros. Ahora un buen hotel, un buen baño y una buena cecina donde Viejo Lucho. Mañana para Quito. Por cierto en Zapotillo para mediados de enero se da el florecimiento de los guayacanes, un espectáculo mágico que en esta oportunidad no voy a poder ver, pero ya esta en la lista de los pendientes.


Un oasis en medio del desierto


Con Miguel Dutan en Piura


En la aduana peruana a la salida



De un lado del rio Ecuador, del otro Perú

Por fin en casa


En Paltas

 Jueves 9 de enero, hoy Diego se queda en Catamayo, sale mas tarde ya que se queda en Cuenca con unos amigos y yo debo continuar para Quito. Salí a las 7 y 30 de la mañana con un poco de frio, ayer llovió hasta la madrugada, la carretera esta llena de tierra y piedras y en algunos tramos de montaña aun hay rezagos del agua de lluvia, como siempre, esto complica el manejo. Me tomo unas dos horas llegar a Loja, paso por la vía lateral y de una para Cuenca. Parada en Urdaneta para desayunar como Dios manda y viajar con ganas. Paradas para combustible y cambio de ropa, el cielo se puso negro y parecía que el cielo se me venia encima, pero no paso de una chispeada, pero así toca, mejor perder unos minutos a que te sorprenda la lluvia y mojarte. Otras 2 horas para llegar a Cuenca y de aquí en adelante la vía ya es conocida. La hice cuando compre la moto y la lleve a Quito. En una parada para poner gasolina paso un VStrom con una pareja. Fui de poco alcanzándolos y ya en las curvas antes de llegar a Alausi los alcance y una parada por un accidente en la vía conversamos. Resultaron ser una pareja de Colombia, los invite a pararnos un rato en la Iglesia de Balvanera, primera iglesia en territorio ecuatoriano. Conversamos un poco y acordamos almorzar juntos en Mocha, ya saben donde, o no? Luego de comer algo donde Mariadiocelina salimos para Quito. Tuvimos lluvia esporádica desde Riobamba hasta Quito. Guie a María Mercedes y Oscar hasta la entrada de la Primavera en Cumbaya y de allí a mi casa. Llegue a Quito a las 6 y 30 después de recorrer 740 kilómetros, 11 horas en la vía con 8 de ellas conduciendo. El viaje en total represento 3.740 kilómetros de recorrido, seis días de paseo, sitios nuevos, algunos viejos, nuevos amigos y como siempre la satisfacción de andar en la carretera con el viento en la cara. Esto no tiene precio, para todo los demás existen algunas tarjetas, jajajajajaja.

De seguro en el 2014 hare algunos viajes bien sea dentro o fuera del país. También iniciare las investigaciones sobre el viaje por Centro América, México, EE.UU y Canadá con destino final en Anchorage, ya Elito Di Mella me confirmo su interés en hacer el viaje y Diego se bajo de la moto antes de arrancar. Así que nos vemos mas adelante.

A mi salida del hotel en Catamayo, hoy viajare solo



Algunas fotografías de los paisajes de la serranía Azuaya

Con Holger Criollo durante la parada para cambiar de ropa

Con María Mercedes y Oscar Marín a quienes visitare en Barranquilla pronto


 


24 de enero de 2014

OTROS VIAJES EN EL 2013 (Eje Cafetero-Medellín)

A los tiempos que retomo el blog para informarles sobre los viajes realizados en el 2013 y uno que acabo de terminar comenzando el 2014. La verdad que he estado muy ocupado en el 2013, en especial  el segundo semestre, pero eso no impidió que realizara uno que otro viaje sea dentro o fuera del Ecuador.

Luego del viaje que hicimos por la Troncal Amazónica, Diego Herrera comenzó a planificar un viaje hasta Medellín para reencontrarse con los amigos que hizo durante su viaje al Dakar del 2013 y aprovechar para saludar a otro amigo que tiene en Medellín y que estuvo en Ecuador justo cuando Diego andaba por el Dakar y tuve la oportunidad de conocer y atender en su visita, se trata de Carlos Medina. El viaje lo veníamos planificado hace algún pero cada vez que se acercaba la fecha de salida se me presentaba algún viaje de trabajo al exterior lo que nos obligaba a posponer la fecha hasta que por fin a finales del julio del 2013 pudimos salir.
Fue un 25 de julio que arrancamos sin mas demora para Colombia con destino final en Medellín. Ese primer día salimos temprano, a las 5,15 de la mañana ya estábamos en dirección a la frontera norte de Ecuador, a la ciudad de Tulcán con parada intermedia en Ibarra y de con destino final Popayán. Ruta ya conocida, rápida hasta la Frontera, los tramites de internación y seguro Soat siempre quitan tiempo, nos tomo hora y media hacer la salida y entrada. De allí en adelante muchas curvas, subidas y bajadas, carreteras angostas pero en buen estado y cambios de clima. A las 5,45 de la tarde arribamos a Popayán después de recorrer 630 km. Casi 12 horas en la ruta, 9 de ellas conduciendo.




Algunas fotografías en Tulcán e Ipiales
A las 8 de la mañana del 26 de julio salimos de Popayán con ruta a la ciudad de Cartago para encontrarnos con Carlos Medina y de allí hacer un recorrido por el eje cafetero. De Popayán nos dirigimos hacia Cali y de allí por el Valle del Cauca hasta Cartago, viaje muy rápido, ahora si se rinde, muy buenas vías, gran parte de ellas de 4 carriles. A las 12,50 llegamos a Cartago, recorrimos 320 km. con muchísimos calor. Cartago es una pequeña ciudad de unos 120 mil habitantes, muy bonita, con mucho movimiento y mucho mas calor. Nos instalamos en la plaza de armas, punto de encuentro acordado con Carlos.  Aprovechamos para refrescarnos con un riquísimo jugo de mandarina y a disfrutar del bullicio humano. Aquí nos enteramos que Carlos tuvo un accidente  saliendo de Medellín, nada serio pero la moto quedo inhabilitada. Logramos hablar con Carlos y confirmar que él estaba bien, nos dio las indicaciones necesarias para poder llegar al hotel donde había planificado quedarnos este día. Salimos de Cartago a las 1,30 y recorrimos unos 40 km para llegar a la ciudad de Quimbaya en Quindío y que fue un asentamiento de un pueblo indígena de quien toma su nombre, los Quimbaya. Esta ciudad  ya es parte del eje cafetero y en donde existen unas casas de campo espectaculares, algunas de ellas convertidas en hoteles u hosterías para recibir a visitantes a esta hermosa zona de Colombia. Allí nos alojamos en el hotel de Patricia Barreneche, una de las tantas casas de campo convertidas en hoteles. Mágico el sitio, mágicas las vistas y gente especial. Día de poco recorrido, 350 km, pero muy gratificante, el paso rápido por las autopistas, la entrada a Cartago, jugo de mandarina como en pocos sitios y mucho colirio para los ojos.


La iglesia de Popayán



A las salida del hotel el Popayán

Caballos de coche en Popayán


Entrada a Quimbaya en Quindío

Nuestro hotel en el Quimbaya

Para los días de calor, casi siempre

No envidien

Patricia Barreneche, una anfitriona de película



Salimos a las 10 de la mañana del día 27 de julio para hacer un recorrido por nuestra cuenta por el eje cafetero, o por lo menos parte de el. Salimos vía Filandia en donde nos subimos a un mirador que permite ver en 360° todo el terreno circundante, sus muchos municipios y fértiles tierras. De allí nos dirigimos a Pereira, Manizales Medellín. En Manizales pudimos circular por sus puentes, uno atirantado y más espectacular, el helicoidal. Para entrar a Medellín decidimos subir por Fredonia y así evitar el trafico de la subida hacia Caldas. Con los paros mineros el trafico a estado muy complicado y esa subida que es de terror con tantos camiones, no es nada agradable. Perfecta decisión, desvío por la Pintada hacia Puente Iglesia vía Bolón Bolo y antes de eso desviarnos hacia Fredonia para luego empalmar con la entrada a Medellín en donde nos estaría esperando Carlos Medina, golpeado pero cumplido. Carreteras de montaña, angostas e intrincadas pero preciosas y con vistas alucinantes. Pequeños poblados, grandes sembradíos y un aire limpio pero con una aroma a campo como pocos sitios. Paramos como a las 4 de la tarde en Fredonia a comer algo, trabajo cada vez mas difícil ya que Diego se la pasa comiendo barras energéticas y no quiere comer de verdad, eso no va conmigo. El mejor sancocho de costillas de mi vida y sepan que he comido sancochos buenos, también unas ricas arepas con chorizo que me calleron con anillo al dedo. Ya los últimos kilómetros se nos hicieron pesados. Entramos a Medellín como a las 6 de la tarde y directo a la casa de Javier Ramírez, otro de los amigos de Diego en su paseo por el Dakar. Recorrido corto, unos 280 kilómetros, muchas paradas para disfrutar la geografía y tomar fotos.


Mirador de Filandia




Algunas vistas desde el mirador

Puente atirantado y helicoidal en Manizales

Allí estamos en el puente



El domingo 28 nos dedicamos a pasear por Medellín en la mañana, conocer su Metro y Cable Metro, el parque Arvi y en la tarde a conocer la piedra del Peñón de Guatapé, si es que a ese monolito de mas de 200 metros de altura y con mas de 700 escalones para subir a su cima se le puede llamar piedra. Pero que si vale la pena el viaje y la subida? pues si y si. La vista del lago que se forma por el embalse Guatapé no tiene ni nombre ni manera de describirla, les dejo unas fotos que hablan por si solas. Noche de domingo en casa de Javier Restrepo, otro amigo de Diego en su recorrido. Javier Junto con Juan Hoyos recorrieron casi toda Sur América en un jeep durante 9 mese, ese es una historia que ellos deberían contar, ojala lo hagan algún día. Linda noche, buena gente reunida recordando buenos tiempos, con buen trago y buena comida. Llegamos justo cuando la parrilla estuvo lista. Ya no hubo como regresar a la casa de Javier Ramírez, nos quedamos en la casa de Javier Restrepo.

Con Javier Ramírez y Cristina




La piedrita







Algunas vistas al embalse de Guatapé



Si cuentan bien, verán que son más de 700 peldaños
Ya en la casa de Javier Restrepo

Y se prendió la rumbita





Carlos, Javier, Cristina, Javier, Diego, yo, Daniel y Juan



El lunes nos dedicamos descansar de la rumbita de ayer y a las motos, llantas en la de Diego, nada especial en la mía. Pasamos la tarde con Carlos en sus quehaceres y en una cita medica por lo de su accidente, gracias a Dios todo bien, solo será cuestión de tiempo para que Carlos este listo para subirse a la moto de nuevo.

Martes 30 de julio, 6 de la mañana  y ya en camino para nuestro regreso a Quito. 1 hora y 45 minutos para salir de Medellín y hacer 75 km, eso les puede dar una idea de los complicada que es la vía de acceso a Medellín, curva tras curva y mucho trafico, en especial pesado. Nos paramos en la pintada a desayunar, a estas horas Diego aun no se ha comido ninguna barra y le es posible comer algo en serio. A las 8 y 20 salimos  de la Pintada vía Manizales, Pereira, Cali y con el propósito de llegar hasta Popayán. Apenas recorrimos unos kilómetros y sorpresa, para minero. hasta las 10 de la mañana sin movernos. Aquí los paros son negociados, tienen su horario y lo cumplen con precisión. Vía rápida casi sin paradas hasta Cali, bueno las afueras de Cali. Allí nos detuvimos a las 4 de la tarde para comer algo, yo por lo menos y fue cuando nos enteramos que en Cali estaban desarrollándose los Juegos Mundiales, estos juegos reúnen a muchas disciplinas que aun no se consideran deportes olímpicos. Difícil conseguir hotel con eventos como este, la ciudad llena de visitantes y comitivas de todo el mundo, al final la mas fácil, paramos a un motorizado y que nos guíe a los hoteles cercanos hasta conseguir una habitación, funciono. Rápido y barato, el motorizado, el hotel no. 420 km recorridos en casi 10 horas.

No queda otra, parados y otros acostados

Transito pesado por demás

Paradas que nunca faltan


Miércoles 31, salimos temprano de Cali y con el objetivo de llegar temprano a Ipiales para entrar al Santuario de Nuestra Señora de las Lajas. Llegamos a las 4 de la tarde, parada rápida a comer algo y de allí al Santuario. Un homenaje al emprendimiento, coraje y decisión de los hombres y me imagino que mujeres también, que construyeron este templo que une ambos lados de este pequeño cañón del río  Guáitara en Ipiales. Dicen que la Fe mueve montañas, en este lugar las modificaron. Salimos del Santuario como a las 5 de la tarde a hacer los tramites de salida de Colombia y entrada a Ecuador y continuar nuestro viaje a Quito. Un poco complicado el regreso, problemas de abastecimiento de combustible en la frontera, las gasolineras cierran a las 7 de la noche y no lo sabíamos. Bajamos la cuesta en neutro hasta el Juncal para ahorrar gasolina, llegamos con las justas. De aquí hasta Quito a ritmo lento, de noche siempre es mas complicado todo. Llegamos a las 11 y media después de recorrer 730 kilómetros en esta etapa y 2.520 en total. Fueron 7 días del frutas, conocimos lugares nuevos, nos divertimos siempre y hubo el reencuentro de un grupo que se forjo kilómetro a kilómetro en su recorrido durante el Dakar del 2013. Me alegro ser parte de esto.

Santuario de Nuestra Señora de Las Lajas


Gracias a todos por su apoyo y estimulo. Patricia, Carlos, los Javieres, gracias por su hospitalidad y amistad. A todas las personas anónimas que siempre se acerca a conversar y a hacernos saber de lo interesante de cada lugar o de lo que acontece en el momento.